
En la NBA cómo en cualquier deporte, las alegrías de unos suponen las penas de los otros. Para que haya un vencedor, tiene que haber un derrotado, y este, por desgracia, es el ámbito en el que mejor se han movido los Sacramento Kings. Y digo por desgracia por que la capital californiana es una ciudad que respira baloncesto, pero cuando las cosas no funcionan, no funcionan.
Los Kings ostentan el dudoso récord de ser el equipo con una racha más larga de no presencias en los playoffs de la NBA, el objetivo base de cualquier equipo. 13 años hacen ya desde la última vez que vimos al equipo de la capital californiana en una postemporada, cuando cayeron en primera ronda contra los poderosos San Antonio Spurs en el 2006.
Desde entonces, grandes jugadores han pasado por sus filas, cómo DeMarcus Cousins en su máximo esplendor pre-lesión. O en la actualidad, que han conseguido juntar a Harrison Barnes, Marvin Bagley, De´Aaron Fox, Bogdanovic y Bjelica. Pero sobre todo, Buddy Hield, uno de los mejores triplistas de la NBA actual.
Pero cómo ya hemos mencionado previamente, cuando una cosa no funciona, no funciona. Con un roster que les permitiría clasificar a playoffs fácilmente, la llegada del pésimo entrenador Luke Walton devalúa mucho las posibilidades de un equipo que, sin aspirar a todo, debería tener unas miras más altas, al menos de romper la negativa racha de 13 temporadas sin playoffs.


